El Escorial

3ª Fundación Concepcionista: El Escorial

 

Casa de El Escorial

Casa de El Escorial

Reciente aún la fundación del segundo colegio concepcionista, 1894, la opinión pública española se conmueve ante un hecho consumado: pese a que la religión católica es la oficial del Estado y, respetando las demás, les prohíbe toda  manifestación externa de culto, pese a todo ello, en diciembre de 1894 es inaugurada públicamente una capilla protestante en Madrid y, en la misma ceremonia, es consagrado obispo un sacerdote que había apostatado del catolicismo.

Ilegal e inesperada, la doble ceremonia hiere los sentimientos de los católicos, (el ecumenismo no había alcanzado el desarrollo de nuestros días…)

En los primeros meses de 1895 se producen réplicas y debates –a veces violentos- en las Cortes, en la prensa, en la calle.

M. Carmen, silenciosa y pacífica, inicia también su réplica: el protestantismo abre capillas y escuelas; ella, en nombre de María Inmaculada y en servicio de su Hijo, hará otro tanto.

Pone los ojos en Madrid. Pero no se dirige directamente a la capital. Hará antes un primer tanteo en El Escorial. ¿Razones?:

–          aquí han aparecido escuelas protestantes,

–          un pueblo siempre dispone de más atención. La necesita más.

–          en Segovia, las novicias enferman… varias han sido arrebatadas por la tuberculosis, enfermedad del siglo. Necesitan mayor espacio y el aire puro de la sierra.

M. Carmen planea con prudencia y sin prisas. Primero hay que buscar los medios.

La Infanta Dª Isabel de Borbón es una mujer sencilla y asequible… el pueblo la llama, cariñosamente, “La Chata”.

Clase gratuita en El Escorial

Clase gratuita en El Escorial

Valiéndose probablemente de la ayuda de los Marqueses del Arco, colaboradores en la fundación de Segovia, y aprovechando la visita que anualmente hace la princesa a los conventos segovianos, le habla de sus proyectos.

La respuesta es positiva y generosa. Dª Isabel costeará el alquiler de la nueva casa. Por carta de M. Carmen, dirigida al Obispo, sabemos que también el Intendente de Palacio y la Reina Madre, Dª María Cristina, están interesadas en la fundación.

Asegurados los medios, se precisa la autorización del Obispo de Madrid, D. José de Cos. Acude a él la Madre; el Prelado se interesa, tiene ya noticias del avance protestante en El Escorial y nada mejor, que el proyecto que se le presenta, para contrarrestarlo. Concede al momento la autorización verbal.

M. Carmen, sin recibir la contestación escrita, acompañada de M. Candelaria y D. Miguel Arroyo, Capellán de Burgos, llega a El Escorial en febrero de 1985, al atardecer de un frío invernal que ha cubierto de nieve la sierra. Son acogidas cordialmente por el Párroco, pero las MM. Prefieren hospedarse con las Siervas de María en el Hospital.

Al día siguiente saludan al Alcalde, D. Nicolás Serrano y a D. Pedro Ávila, director de la Escuela de Ingenieros de Montes. En ellos tiene M. Carmen, los mejores valedores. Ambos caballeros, el Párroco, el Capellán y las Madres, se ponen a recorrer El Escorial de Arriba y el de Abajo, en busca del local adecuado. Lo encuentran entre los dos núcleos de población, en la carretera de la estación. La casa es propiedad de los Sres. de Alcober; algún miembro de la familia vive en parte del inmueble.

Vuelven las MM. A Burgos para preparar lo más indispensable. Facturan equipajes, colchones… y el 25 de junio se ponen en viaje, de nuevo, acompañadas de dos Religiosas: una la Hermana Pura; la otra, no sabemos quien fuera… Empiezan los apuros:

Primero, por un error, el equipaje sigue hasta Madrid. Mientras, carecen de lo más elemental. Bueno, tampoco les coge de sorpresa, están acostumbradas. Una lata de conservas de tomate, bien fregada, sirve de cazuela y de sartén. El menú: sopas hechas con los restos de los bocadillos del viaje; y un lujo: patatas fritas… una vecina que ha advertido su llegada, les ha traído un poco de aceite y sal, con unas patatas… ¡cuántas veces dirá después M. Carmen: “Hermana Pura, a ver si nos hace unas patatas como aquellas de El Escorial…!.

El segundo, trajo mayores pesadumbres. Estaba concertado que la inauguración sería el 16 de julio. Para esa fecha estaba invitado el Nuncio de Su Santidad, Mons. Cretoni, pero he aquí, que el permiso por escrito no se había recibido.

San Lorenzo de El Escorial

San Lorenzo de El Escorial

Las biografías de m. Carmen nos cuentan los viajes de M. Candelaria a Madrid en busca del documento. Y a M. Carmen “rezando y mortificándose” mientras la espera… ¿Qué ocurría? ¿por qué no llegaba el permiso?. Muy sencillo: en el Obispado de Madrid, se habían seguido los trámites burocráticos normales, pidiendo al de Burgos la información usual. Y la respuesta no llegaba: ¿había alguna contradicción en Burgos?. Recordando las dificultades primeras, cabía temerlo… Pero no era así. Por un simple cotejo de fechas, puede comprobarse que la solicitud de información llega a Burgos cuando el Arzobispo se encuentra fuera de la ciudad, pasando la visita Pastoral, y que su respuesta favorable, está fechada el dá siguiente al de su regreso.

Al fin, el día 28 de julio, se bendice la Casa y la Capilla. Las clases empiezan a funcionar el 28 del mes siguiente; con él, el tercer colegio concepcionista. El que más sobresaltos va a proporcionar a nuestra Fundadora, está en marcha.

Inicia, la Sra. de Alcober, miembro de la familia propietaria del inmueble; está molsta porque quiere ser ella la que reciba el importe del alquiler, a lo que no acceden los otros propietarios; y porque las niñas hacen ruido en el recreo, y en las entradas y salidas…, protesta, amenaza e impide la entrada a las niñas. Al fin lleva a M. Carmen ante los tribunales. ¿Cuál fue el pretexto? Hoy por hoy, no lo sabemos. Pero conocemos el doble resultado:

–          un fallo favorable a las Religiosas y

–          la amistad del juez que, asombrado por la serenidad de M. Carmen, comenta ante sus hijas que con una fe tan viva y una tal confianza en la Providencia, por fuerza ha de conseguirlo todo de Dios. En adelante, la considerará consejera de su familia en momentos tan delicados como el fallecimiento de su esposa, en sus segundas nupcias y en la educación de sus hijas.

También Dios, en compensación de estos sinsabores, regalaba a M. Carmen y su reciente Congregación, con un telegrama enviado desde Roma por el P. Font, OSA, comunicándole la concesión de un rescripto pontificio para tener el Santísimo reservado. La alegría y la acción de gracias de todas fue tan grande que, inundadas de gozo, se dirigieron a la Capilla para cantar el Te Deum. Con El, ya estaba completa la comunidad.

Por aquel entonces la formaban:

                                   M. Remedios Pujols

                                   Sor Lourdes Alonso

                                   Sor María Hualde

                                   Sor Presentación Ilundain

                                   Sor Amparo Herrero

                                   Sor Carmelita Marrodán

                                   Sor Mercedes Agirresarobe

                                   Hª Luisa Hosta

                                   Hª Pilar Martín

Se había ganado el pleito, pero la Madre, por delicadeza, no quiso que las Religiosas permanecieran en una situación tensa. Buscó soluciones y las encontró y de gran satisfacción.

En principio, la casa que buscaba, pero no para alquilar, sino para la venta. No había otro remedio que decidirse por comprar el inmueble. Consultado el caso con el Asesor de la Congregación, se verificó el traslado de las Religiosas al nuevo local, el día 29 de junio de 1896, aunque no se firma la escritura de compra, hasta el 15 de octubre del mismo año, el día de Santa Teresa, aniversario de la fundación del Instituto.

Además, el Coronel del Cuerpo de Carabineros le ofreció el internado de las huérfanas de la corporación para su educación; y, el Alcalde del Ayuntamiento, una subvención de 1.500 ptas. Mensuales para abrir clases de párvulos, con carácter gratuito.

Así pues, desde 1897, las clases se imparten en una casa alquilada en la calle del Rey, nº 4. La planta baja será ocupada por las dos aulas de párvulos, la subvencionada y la particular; y en la superior, el resto de las niñas externas.

Las Religiosas y las internas pasan a ocupar las dependencias del hotel, antigua propiedad de D. Juan de Sarriá y Albis, sito en la carretera de Guadarrama, hoy , Juan de Toledo, exactamente en el emplazamiento ocupado hoy por la capilla,  y entonces, ya primera propiedad de la Congregación, más la huerta llamada de San Tisteban, integrada, en otro tiempo, a la finca del Conde de Montarco.

Las Religiosas, cada día, iban y venían, desde su residencia al edificio de la calle del Rey, para impartir sus clases.

Para dar a conocer el Colegio se imprimen hojas de propaganda y se publica un reglamento que servirá después de modelo para otros colegios. De hecho, ha sido encontrado en el Archivo Diocesano de córdoba, a donde lo enviara M. Carmen como orientación ante la fundación de Pozoblanco.

Por ser de los primeros documentos de este tipo que conocemos en la congregación lo ofrecemos como curiosa primicia, al final de esta crónica.

Pasado el tiempo, ocho de estas internas escurialenses, ingresarían en la Congregación. También vino, como interna, una joven de Almadén, traída por M. Carmen en agradecimiento a la gran ayuda que su padre le prestara en aquella fundación. Su nombre: Rosalía Langa. Luego, alarmados sus padres, por indicios de vocación, se la llevaron a Ciudad Real,… no fue concepcionista; pero lo es hoy, con el mismo nombre, la hija de su hermano.

M. Carmen, con visión de futuro, planea la construcción de un colegio de planta. En 1900 consigue, del Banco de la Constucción, un préstamo de 30.000 ptas. Y se empieza por el derribo de unos gallineros, 662 m2. a lo largo de la carretera de Guadarrama, para construir el colegio. Esta era la distribución del primer colegio concepcionista, construido con este fin:

Planta baja: entrada, portería, sala de visitas, habitación particular, escalera, salón de recreo y comedor.

Planta principal: toda ella distribuida en clases.

Planta segunda:destinada a dormitorios y sala de aseos o tocador. Cada una de las plantas comunicaba con las correspondientes del hotel.

Una parte de terreno se destinó a jardín y el resto a huerta, servida por tres estanques, además de una vieja noria, ya inservible.

Y, de nuevo, problemas!. La finca tenía derecho, bien documentado, a utilizar para el riego, las aguas residuales procedentes del alcantarillado, pero la Junta de Sanidad, probablemente por tratarse de un colegio, les prohibió este uso. Huerta y jardín se convirtieron en secano, a pesar de los buenos oficios de D. Pedro de Ávila, que en todo este asunto actuó en representación de M. Carmen.

La Madre, iba y venía… Desde 1897, residía en Madrid, en la calle de las Rejas, nº 1. Uno de sus viajes ha hecho historia en la Congregación:

Venía con sor amparo Herrero; pensando llegar a una buena hora, no habían avisado… nadie, en consecuencia, las esperaba. Por una avería, el tren llegó con más de dos horas de retraso. Era de noche y el colegio resultaba algo apartado. Sor Amparo pasó su miedo cuando unos perros salieron ladrando tras ellas…la Madre no mostró inquietud alguna.

Tocó suavemente la puerta de la verja y ésta se abrió sin ninguna dificultad. Pasaron la puerta de la casa y, de nuevo, la puerta que debiera estar cerrada…, se abre al tocarla M. Carmen. Tuvo pena de despertar en la madrugada a las Religiosas y esperaron tranquilamente en un recibidor, hasta que se levantasen… Sobra decir las sorpresas, exclamaciones y comentarios…Recojamos solamente uno, sobradamente expresivo:” no es de imaginar que todas las puertas quedasen abiertas por descuido, conociendo a la Superiora”…

¿Por qué este viaje sorpresa, cuando siempre acostumbraba a avisar?

Sabemos que, al menos en una ocasión, se presentó M. Carmen inesperadamente; fue en uno de los momentos más dolorosos para ella, puesto que las dificultades, esta vez, no venían de fuera, sino de dentro. ¿Qué ocurría?

Difícil reconstruir los hechos tal como sucedieron, pero a grandes líneas parece que fue así:

Un pequeño grupo de Religiosas, fomenta un ambiente de queja… y murmuración… con una serie de argumentos que no dejan de indicar sino escasa mortificación.

A esto se unen oras penurias: henos aludido a una etapa de enfermedades entre las religiosas jóvenes y también en novicias. Madre Carmen prueba poner aquí el Noviciado, para favorecer su salud, pero siguen aún las bajas. Solamente una vez se nos habla de lágrimas de Madre Carmen: fue precisamente al conocer la muerte de dos jóvenes Religiosas.

Pues bien, parece que la Superiora vacila en comunicar a las familias los últimos fallecimientos, en algún caso tarda más de lo debido. Con ello, el pequeño número de descontentas, tienen nuevos elementos de queja, que a su vez fomentan con comentarios que traen y llevan con el confesor, empleando en conversaciones más tiempo del debido. Todo esto produjo grandes disgustos a M. Carmen.

Al fin toma cartas en el asunto. Llega a El Escorial, se dirige directamente a las responsables, que reconocen su actitud y tras algunos destinos, vuelve la tranquilidad a la casa.

Pero, he aquí, que cuando parece estar todo en calma, se presenta el confesor, sin habérsele pedido sus servicios, para confesar. M. Josefina del olmo, que ha venido a hacer Ejercicios Espirituales, le recibe amablemente y le indica, suave y firmemente que, habiendo expirado sus licencias y estando la comunidad de ejercicios, no le corresponde atender a la comunidad, disponen de sacerdote que les confiese.

El sacerdote, sorprendido por los destinos, molesto por su alejamiento, escribe al Obispado… en su carta sólo expresa vaguedades, generalizaciones…, pero de Madrid viene un sacerdote enviado por el Obispo para conocer de cerca la situación.

La información que recibe es, ya la expuesta. Pero la desagradable situación vivida va a traer una doble consecuencia:

–          el Obispo aconseja que el Noviciado no esté en esta casa, dado que se ha formado un ambiente poco propicio. Las novicias volverán a Segovia.

–          Dos hermanas piden la dispensa de votos aunque, una de ellas, reingresa de nuevo.

Si fueron grandes las contradicciones de M. Carmen en esta fundación, siempre tanto mayores cuanto que en ellas iba mayor gloria de dios, como la gran Reformadora del Carmelo en su fundación de Sevilla, pudo exclamar: “ninguna me ha costado tanto trabajo como esta, dejada la primera fundación de Ávila, por ser trabajos los más interiores. Plegue a la Divina Majestad  sea servido en ella, que con esto, es todo poco, como yo espero que así sea; que comenzó su Majestad a traer buenas almas a aquella casa… que fueron cinco, ya os he dicho cuán buenas eran”

                                                           (Fundaciones, cap. 26,2)

En el tiempo que el Noviciado ha estado en El Escorial, la Infanta Dª Isabel ha sido madrina de profesión de un grupo de Religiosas; entre ellas, M. Providencia Esquíroz.

En 1902, el nuevo pabellón está terminado. Pasan a él las alumnas internas y externas. El Colegio de la calle del Rey subsistió, como Parvulario, hasta 1910.  En él estuvo, por algún tiempo como profesora, nuestra recordada M. Piedad Espinal e Íñigo.

–          II    –

M. Carmen quería el Noviciado cerca. No pudo ser en El Escorial y acabó llevándoselo a Madrid… Pero no pasarían muchos años sin que las novicias respiraran el aire perfumado de la sierra. Durante el gobierno de M. Lourdes Alonso se amplía la casa en una extensión de 855 m2. Más, a fin de albergar el noviciado. Cuarenta mil ptas. costó la obra.

Fue preciso además, prescindir de las internas, a las huérfanas de Carabineros habían seguido las del Cuerpo de Telégrafos. Comprensivos sus Jefes acudieron a otras Instituciones para dejar disponible el espacio requerido para las novicias.

En conjunto, la casa vive una etapa de tranquilidad. M. Encarnación González, ejerce el cargo de Maestra de Novicias; M. Candelaria, busca para la huerta posibles corrientes de agua que alivien su sequía.

De vez en cuando, alguna Religiosa viene a reponer su salud quebrantada. Tal sucede el 12 de febrero de 1934, después que el Sr. Enciso, viendo que nada puede hacerse para aliviar la dolencia de la Hna. Amelia Román, aconseja a las Madres que envíen a esta casa a la desahuciada religiosa.

Llega la hermana aquejada de una espondilitis tuberculosa, diagnosticada como absolutamente incurable. No puede doblarse ni agacharse con las piernas juntas, difícilmente lo consigue separándolas…

Sabe que, según el Dr. Cardenal, le puede quedar dos o tres meses de vida. Ruega a la comunidad que hagan todas con ella la novena implorando su curación, por mediación de la m. Fundadora. No pide la curación para sí, sino para que brille la santidad de M. Carmen. Después, si Dios lo quiere, que le envíe lo que sea…

La empezaron el 14 de abril. A partir del cuarto día, hubo de quedarse en la cama, tales eran sus dolores…, pudo, no obstante, levantarse el último día y bajar a la capilla de 3’15 a 4’00 de la tarde.

Era el 22 de abril. Al acabar la última oración siente la Hermana Amelia una como mano suave sobre su espalda… se endereza, se inclina, se pone en pie… y se enfrenta a la incredulidad de la Comunidad: temen que la ilusión la haya sugestionado; la hacen correr, saltar… M. Gloria se sienta al piano y le acompaña para que baile unas jotas. No le fue difícil bailar a la Hermana que, en adelante, trabajaría en la huerta, cavando la tierra. Según los médicos le habían nacido huesos nuevos y tiernos como los de un niño.

Respetando el parecer de la Iglesia, cabe pensar que es un milagro, muy propio de M. Carmen; se le manifestó con mayor amor en la casa que, un día, le proporcionó mayor dolor.

M. Amelia tenía, cuando esto ocurrió, 36 años, y murió en 1978, a los 80 años de edad, en El Escorial, lugar de su curación.

–          III   –

En 1936, España, vive tiempos difíciles. En febrero se celebran las elecciones que darán paso al Frente Popular, es decir, a la coalición de Socialistas y Comunistas. Dos o tres días después, la M. General envía desde Madrid a personas amigas para que, en diversos coches, recojan a las novicias, como si se tratara de colegialas que marchan a sus casas.

Y a sus casas parten desde Madrid. En ellas recibirán carta de M. Piedad indicando pueden reingresar de nuevo si quieren mantener la continuidad del noviciado, aunque, dadas las circunstancias, no podían aconsejarlas que lo hicieran.

Regresó la mayoría. Algunas quedaron, retenidas por la prudencia de los padres. Iniciada la guerra el 18 de julio, religiosas y novicias tuvieron que abandonar la casa.; los primeros días, acogidas en el mismo Escorial, por algunas familias… después, cuando se vio que el drama nacional no sería tan breve como al principio se pensaba, pasaron a Madrid, donde se distribuyeron en pisos alquilados, o fueron colocándose en casa particulares.

Nuestra Casa fue ocupada por el ejército republicano primero y, llegada la liberación, por el ejército nacional.

Cuando la casa fue recuperada, después de las gestiones pertinentes, fue M. Piedad Espinal, Superiora General, para conocer cual era su estado… que no podía ser más lamentable: habían desaparecido puertas y ventanas, la madera de los suelos había sido arrancada para hacer fuego, ante la escasez de combustible, la cocina y cuartos de baño aparecían destruidos.

En 1940 empezó la reconstrucción, con las dificultades, propias de la postguerra, para conseguir material. Se le encargó a M. Magdalena Baztán, que venía desde Madrid, al comprobar su marcha. Esta era tan lenta, que para mejor vigilancia, se habilitó lo más indispensable para residencia; y el 8 de octubre de 1941 se instalaba de nuevo una comunidad concepcionista. La integraban:

M. Consolación Delgrás

Sor Gloria Baeza

Hna. Amelia Román

Hna. Margarita Mendive

            Aún con ellas, faltaba una presencia indispensable en una casa concepcionista… por ello, las cuatro limpiaron, fregaron, acondicionaron… y el 24 del mismo mes, el Sr. Párroco celebraba la primera Misa a la que asistieron, con profunda emoción, la M. General, varias religiosas y los jornaleros que trabajaban en la obra.

Al año siguiente, octubre de 1942, se inician de nuevo las clases. Puesto que el Noviciado quedaba ahora en Marcilla, se tomaron de nuevo internas, este primer curso diez internas y 55 externas, que irían aumentando en años sucesivos.

Durante los veranos, un grupo de internas del colegio de Madrid-Princesa y señoras de pensión, ayudaban un poco al penoso desenvolvimiento económico de esos años. En el verano de 1943 fueron las jóvenes de Acción Católica, con la entonces Presidenta, Mercedes Cánovas del Castillo, y varios sacerdotes los que buscaban rehacerse espiritualmente de las dificultades vividas. También se reanudaba la tradición de recibir a religiosas de salud delicada. Aquí murió, por entonces, M. Montserrat de Esteban, una de nuestras Madres primeras.

El inicio del curso 1943-44 trajo consigo una celebración señalada en nuestra historia: las Bodas de Oro de la Congregación. Escasos eran los medios en este colegio que se encontraba en el 2º año de su funcionamiento, pero la generosa e incondicional colaboración de los PP. Agustinos, puso a nuestra disposición el marco espléndido del Monasterio para la dicha celebración.

En la Basílica se celebró un solemne triduo preparatorio en los días 2, 3 y 4 de diciembre, oficiando el Capellán del Colegio, P. Aniceto Calvo, estando la predicación a cargo de los PP. Silverio torres, Graciano Zumel y José Mª López Riocerezo. La celebración Oficial del aniversario, presidida por M. Piedad Espinal, Superiora General, y acompañadas de varias Religiosas y Superioras de las casas más cercanas, se fijó para ese día 5.

La Misa fue oficiada por el Prior del Monasterio, mientras la Escolanía escurialense ejecutaba la parte musical. Se concluyó con el Te Deum y finalizado éste, el himno del Cincuentenario. Reservado, para la tarde, un acto literario con la asistencia de Autoridades Eclesiásticas y Civiles y gran número de exalumnos y exalumnas, en el Paraninfo del Real colegio de Alfonso XII.

La crónica de la casa recoge dos recuerdos entrañables en el curso 1945-46: el telegrama con el que M. Piedad Espinal, desde Pamplona, notificaba la aprobación definitiva de las Constituciones; y la apertura de una gran esperanza: la iniciación del Proceso Diocesano para la beatificación de nuestra M. Fundadora, el día 1 de abril, en Madrid. Una esperanza que queda abierta, inquebrantable, para el momento en que Dios lo quiera conceder.

En este curso, se bendice la Capilla, ésta, de alguna manera provisional… En el patio quedaba –como esqueleto gigante- el armazón de la amplia iglesia que se empezara a construir en 1935… La guerra interrumpió los trabajos y desaparecieron los materiales. Aún habían de pasar años, antes de que llegase el momento de su terminación.

En 1954, una conmemoración afecta profundamente a nuestro ser de concepcionista: el primer centenario de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción de María; S.S. Pío XII proclama un Año Mariano para toda la Iglesia. Los recuerdos de esta casa se refieren a la especial vivencia de las dos Novenas de la Inmaculada: la de la Apertura y Clausura del Año; los concurridos Rosarios de la aurora por las calles cubiertas de nieve, sin que las frías mañanas escurialenses asustaran a quienes querían honrar a nuestra Madre… Las visitas al Santuario de Nuestra Señora de Gracia… La Hora Santa de todos los sábados del año… y la carroza de la Inmaculada, el 30 de mayo, con que el colegio participó en la procesión de las Hijas de María de la Parroquia.

La vida del Colegio, en estos años, sigue un ritmo devocional acorde con la época: Asociación de Hijas de María, Acción Católica, Ropero para los pobres, imposición de los Escapularios del Carmen y de la Inmaculada… Y en el orden académico, las dificultades propias de tener las alumnas con matrícula libre en el Instituto, generalmente siempre con buenos resultados.

En 1958, el 4 de mayo, nos llega del Ministerio, el reconocimiento definitivo de la Enseñanza Primaria, ya se gozaba de la Provisional, desde 1951. Poco después, terminaríamos con la preocupación de los exámenes libres en Centros Oficiales; en 1963 teníamos la autorización oficial para el Grado Elemental, y en 1970 para el Superior.

–          IV   –

Uno de los cambios más señalados, para esta casa, se produce en 1962 y 1963. “El Torreón” de Segovia que albergaba nuestra casa de Formación, se encontraba en muy mal estado de conservación; además, uno de los dueños, urgía a las Madres para que le comprasen la 6ª  parte de su propiedad.  En estas circunstancias, la Rvda. M. Regina Arias, entonces Superiora General, consideró con su consejo la conveniencia de construir un pabellón en nuestra huerta, que permitiera el traslado de la Casa de Formación.

Así se hizo, levantando un sólido edificio de tres cuerpos: uno de cinco plantas y dos de cuatro. Tenía su fachada principal en la calle de Cañada Nueva y se unía al Colegio por la galería que daba acceso a la Capilla grande, aquella que quedara interrumpida en 1935 y que ahora, al fin, se convertía en realidad.

El día 29 de septiembre de 1962 era abandonado el Torreón segoviano. En espera de que terminaran las obras, las recién llegadas se instalaron en unos pisos alquilados junto al colegio, en Juan de Toledo, 20. Por fin , día 21 de septiembre del año siguiente, 1963 se trasladaron las jóvenes religiosas a las nuevas instalaciones. En octubre, con diferencia de pocos días, llegaban las Aspirantes y Junioras.

La nueva Casa de Formación era ya una realidad. El 3 de noviembre, la M. General, su consejo, la M. Provincial de Castilla y un buen número se Superioras, asistían a la inauguración.

En los años que siguen, funcionan en El Escorial dos comunidades: la del Colegio y la de la Casa de formación. Una serie de acontecimientos contribuyen a hacerles experimentar la universalidad de la Congregación: en 1968, no sólo España está presente en el Juniorado y Tercera Probación; en ambos están tepresentados América y Japón.

Además, las nuevas instalaciones permiten celebrar Capítulos y reuniones: el Capítulo General de 1964, el Especial de 1968 y los dos Capítulos Provinciales, simultáneos, en Castilla y Navarra, en 1973.

En 1975, M. Catalina Ruiz Elvira, como Superiora General, y de acuerdo con las dos Superioras Provinciales, convoca aquí un encuentro de reflexión sobre nuestra Pastoral Vocacional. Con estas Madres asisten varios miembros de sus Consejos, las Superioras de todas las Casas de España, algunas religiosas de sus comunidades… La reunión marca una nueva etapa en los planteamientos de la Pastoral Vocacional, en los momentos en que la escasez de vocaciones es preocupante.

Disminuyen las vocaciones y aumenta el alumnado. La consecuencia es que la Casa de Formación cede sus instalaciones al colegio. En éste, su ya envejecido pabellón, necesita solución urgente que no tardará en llegar. Y de nuevo, se fusionan en una, las dos Comunidades.

Entre tanto, el colegio ha ido evolucionando al compás de los tiempos. A causa de la nueva Ley de enseñanza, se procede otra vez a su clasificación oficial. En 1975 llega la homologación provisional para el BUP (Bachillerato Unificado Polivalente). Esta Clasificación se hace definitiva en 1978 y se extiende a COU ( Curso de Orientación Universitaria), en 1981.

Las antiguas Hijas de María, se han transformado en “Montañeras de Santa María”. Nace en este colegio una actividad semejante para los más pequeños: “los Pardillos”. Y, tras algunos intentos, no acaban de cuajar los Movimientos de Jóvenes sin Fronteras y Mundo Nuevo, de carácter misional.

A lo largo de los años 70 se ha ido intensificando la actividad colaboradora de la APA. (Asociación de Padres de Alumnos), mientras el colegio, en todos sus niveles, se ha ido transformando en mixto, acogiendo a chicos y chicas de todos los pueblos de la Sierra.

Las Religiosas, por su parte, colaboran con los Centros Estatales de la Localidad, impartiendo clases de educación en la fe, recientemente intensificadas a petición de la Jerarquía.

–          V    –

Los últimos acontecimientos son tan recientes, que resultan más reportaje de actualidad que crónica histórica.

En 1979, siendo Superiora General M. Natividad Osúa y Superiora Provincial M. Begoña Crespo, el viejo pabellón del colegio, construido bajo las orientaciones de nuestra M. Fundadora y reconstruido después de la guerra, era derribado. En su lugar se alza un bonito pabellón dedicado, en sus primeras plantas, a Preescolar y Primera Etapa de Enseñanza General Básica. Las otras dos, ocupadas por habitaciones de la Comunidad.

La inauguración tenía lugar el 3 de mayo de 1980. Asistieron las Madres General y Provincial con sus Consejos, Religiosas de Madrid y Segovia… Y ¿cómo no? Seguro que desde el cielo asistía también M. Carmen Sallés, sonriendo y bendiciendo el fruto de aquella semilla que un día ella sembró y que los esfuerzos de tantas concepcionistas, han hecho crecer y fructificar.

Dos días después, como si estuviera esperando el momento más oportuno para no interferir en la marcha de los acontecimientos, M. Encarnación González, que tantas generaciones formara en el noviciado, se iba silenciosa, casi de puntillas, a la Casa del Padre.

La Casa había quedado ya tan completa que podía recibir a las Madres Capitulares del IX Capítulo General, celebrado el 10 de julio de 1982.

Los acontecimientos que siguen, habrán de ser referidos más adelante, cuando alguien escriba la Historia “post-LODE” de este Colegio, tercero de nuestra Congregación.

                                   San Lorenzo de El Escorial, enero de 1984

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