Pozoblanco

Fundación en Pozoblanco

          

Alumnas de Pozoblanco

Alumnas de Pozoblanco

Dos años hacía que las hijas de M. Carmen Sallés se encontraban en la capital de España. Nuestra Fundadora, aunque con ello había logrado uno de los mayores empeños en bien del desenvolvimiento y desarrollo de su Obra, no se creyó dispensada, por más que el esfuerzo fuera grande, de continuar el ritmo acelerado con que iniciara la marcha por las ciudades, primero de Castilla y ahora, desde Madrid, por Andalucía y la Mancha.

            En los diez últimos años de su vida, dice su primer biógrafo asombrado de la actividad y fuerza expansiva del Instituto, las fundaciones resultaban casi a una por año.

            En los 19 años que tenía el Instituto, a la muerte de M. Carmen, eran 13 las fundaciones por ella llevadas a cabo; bien es verdad que algunas, como Barajas de Melo y Arroyo del Puerco, ya en vida,  nuestra M. Fundadora pensara en la conveniencia de ser levantadas por carecer de medios con que subsistir.

            La fundación de nuestra Casa de Pozoblanco se debe a los deseos del entonces Obispo de la Diócesis, D. José Herrero y Pozuelo, quien después de llamado Obispo Fundador, D. Manuel Gómez-Salazar y Lucio Villegas, tanto apoyo ofreciera en Segovia a la incipiente Congregación.

            En 1898 toma posesión de la nueva Diócesis. El celoso Prelado conocía muy bien la estrechez de personal con que contaba M. Carmen; era el segundo año de desenvolvimiento en la capital de España. Poe ello, aunque sintiera la necesidad de tener cerca de sí, en la nueva Diócesis, el influjo apostólico y educativo que percibiera en Segovia, no quiso solicitarlo de M. Carmen sin antes detectar cual era en esto su estado de ánimo. Nuestra fundadora, intuyendo los deseos del Prelado, le ofrece generosa acogida y en julio de 1899 comienzan las gestiones. Monseñor Herrero y Pozuelo le ofrece primero la fundación en su pueblo natal, Pozoblanco, y el 20 del mismo mes les hace entrega de una amplísima autorización para que

Colegio de Pozoblanco

Colegio de Pozoblanco

puedan establecerse en cualquiera de los pueblos de su Diócesis.

            El 8 de septiembre de 1899, festividad de la Sma. Virgen, se hace la apertura del nuevo colegio, en una casa alquilada sita en la Plaza de Canalejas, hoy Plaza del Mercado; la inauguración y bendición de la Capilla, como Oratorio público del colegio de la Inmaculada, según leemos en el acta que levanta, el entonces Párroco Arcipreste, Don Rafael Rodríguez Blanco, se verificó el 20 de septiembre de 1899, con asistencia del Clero y otras personalidades, entre quienes cabe destacar el Senador del Reino, D. Andrés Peralta y su hijo, del mismo nombre, considerados por las Religiosas, como sus bienhechores.

            Al frente de la nueva Casa, puso nuestra M. Fundadora, como Superiora y Directora a M. María Hualde. Permanece en ella hasta la gravedad de M. Carmen en que es llamada a Madrid para prestarle sus mejores cuidados. M. Candelaria acompañó también los primeros pasos de la nueva comunidad hasta dejar todo en marcha.

            La afluencia de niñas en las clases, ya desde el principio fue grande, presagio al menos en lo humano, de excelentes resultados y vida próspera de la obra.

          .

Pozoblanco

Pozoblanco

      Con todo, el 30 de agosto de 1905, cuando es nombrada M. Concepción Espiga Vivar, Superiora y Directora, la autorización legal del colegio no había sido confirmada. Es demandada de nuevo por M. concepción en septiembre de 1906 exigiéndole, entonces, la presentación del Reglamento y Programas por lo que se regía el Centro, el número de profesoras y el de alumnas matriculadas, tanto internas como mediopensionistas. Gracias a la demora, o extravío quizás, de la primera documentación tramitada, conocemos algunos datos de interés que pueden acercarnos a la realidad educativa que nuestras Madres vivieron en los primeros años del colegio:

–        El primer Reglamento, firmado por nuestra Madre Fundadora y

–        El cuadro de asignaturas que se impartían en el Centro.

Ambos, por tratarse de documentos primeros y muy breves, les transcribimos a continuación para conocimiento de todas.

 REGLAMENTO DEL COLEGIO DE LAS RELIGIOSAS CONCEPCIONISTAS DE SANTO DOMINGO.

  1. Las horas de clase son de 9 a 12, por la mañana y de 2 a cinco, por la tarde, y, en verano, de 3 a 6.
  2. Los sistemas empleados para la enseñanza son el individual y simultáneo, según lo exija la inteligencia y capacidad de las niñas.
  3. Durante las horas de clase, las alumnas que no reciben la enseñanza directa de las Profesoras, se ocuparán en el trabajo de las labores, propias de su sexo o en escritos, preparando todo de antemano por la profesora.
  4. Durante las horas de clase se les exige el más riguroso silencio y la más fina cortesía, conformes con la distinción de las familias a las que pertenecen las alumnas de nuestro colegio.
  5. Castigos, pérdida de puntos o notas.

Firmado:

                                                           M. Carmen.

CUADRO DE LAS ASIGNATURAS QUE SE ENSEÑAN EN EL COLEGIO DE RELIGIOSAS CONCEPCIONISTAS DE LA ENSEÑANZA.  Pozoblanco

            CATECISMO:                                   P. Ripalda

            HISTORIA SAGRADA:                    P. Loriquet

            LECTURA:                                        Prosa y verso en imprenta y manuscrito

            CALIGRAFIA:                                   Carácter inglés, método Carré

            GRAMÁTICA:                                  Quirós

            ARITMÉTICA:                                  Candeal

            GEOGRAFÍA Y GEOMETRÍA:

            HISTORIA DE ESPAÑA:                  Terradillos

            URBANIDAD:                                   Pilar Sanjuán

            HIGIENE Y ECONOMÍA:                 Reglas compuestas por las profesoras

            CORTE:                                             Prendas de ropa blanca

            LABOR:                                             desde hacer media hasta bordar en oro

            Material con que cuenta el colegio:

            Mapa mundi, idem, de las cinco partes del mundo, idem de España. Esfera armilar. Cuadros del Sistema Métrico, idem de Geometría, idem de Historia Sagrada y varios otros referentes a la Historia Natural, etc., etc.

            Por esa realidad que acabamos de indicar, las tramitaciones para la legalización del Centro se suceden hasta 1924; gracias a ello, conocemos nuevos datos:

–        La autorización oficial del traslado del colegio, de la calle Canalejas a la calle del Mesón.

–        La memoria descriptiva del nuevo edificio y los planos de clases.

–        El nuevo Reglamento, más amplio y detallado, que enviado junto con todo el Expediente, es aprobado por el Sr. Inspector Provincial de la Primera Enseñanza de la 2ª Zona.

El colegio fue siempre en aumento y en 1915 la congregación adquiere una casa en propiedad, en la calle Mesón 12, hoy Plaza de la Iglesia, 6. En la compra del inmueble interviene, por una parte, D. Adjutorio Redondo, Capellán de la comunidad, en calidad de Delegado de la Congregación y, por otra, D. Pedro López Pazo, como Apoderado de D. Juan Ginés de Sepúlveda, propietario de la casa.

Es digno de consignar la aportación recibida del pueblo, a través de algunos particulares, quienes se comprometieron a aportar cuanto pudieran en óptimas condiciones, sin réditos y a devolver cuando la congregación pudiera:

D. Andrés Peralbo Cañuelo               20.000 ptas.

Dª Josefa Ayllón                                15.000   “

D. Juan Cañuelo                                10.000   “

D. Pedro García                                   5.000   “

D. Francisco Castro                             1.000   “

D. Elías Cabrera                                  5.000   “

Todos, a excepción de D. Francisco Castro que cobró cuanto había prestado, unos lo donaron al final de su vida, en cláusula testamentaria y otros en vida, ante Notario.

El pueblo de Pozoblanco siempre se distinguió por estos rasgos de generosidad para con las Religiosas. Un año antes de empezar la Guerra Civil, D. Antonio Cañuelo dio la cantidad de 40.000 ptas. para la construcción de la capilla. Las obras se iniciaron en 1935, pero la guerra civil del 36 y, sobre todo, la fuerte persecución religiosa que costó la vida de D. Antonio, hizo que éstas quedaran totalmente paralizadas. Las Religiosas fueron expulsadas, quedando el edificio convertido en cuartel y checa del ejército revolucionario.

Acabada la guerra, y liberada la ciudad por los liberales, pudo recobrarse la posesión, haciéndose cargo el Capellán.

Muy pronto volvieron las Religiosas pero, al ver la triste situación que ofrecía el pueblo con la desaparición de más de un millar de personas, de todas las condiciones sociales, comprendieron que aún no era el momento oportuno de su regreso y, con el consentimiento y parecer del Sr. Obispo de la Diócesis, abandonaron el pueblo en espera de mejor ocasión.

En este intermedio, el colegio fue ocupado como cuartel y, más tarde, por un sector de la Guardia Civil encargado de erradicar de la sierra a los huidos al final de la guerra civil.

En 1951 se hace otra tentativa por parte de la Congregación. Las Madres que hacen la gestión fueron M. María Loureda y M. Magdalena Baztán. En el primer encuentro tenido con los representantes del pueblo, presididos por el Sr. Alcalde, D. Carlos Salamanca Dueñas, acordaron solicitar del Ministro de Gobernación la devolución del edificio.

En septiembre del mismo año ya teníamos, en poder del Capellán, las llaves de lo que fuera nuestra casa-colegio de Pozoblanco.

M. Piedad Espinal, Superiora General, y M. Magdalena Baztán, hacen la primera visita para conocer el estado del edificio y ordenar la realización de lo más urgente, en vistas a la ya próxima apertura de curso.

Llegan las Religiosas a finales de octubre, ya iniciado el curso, junto con M. Caridad Escudero, como Superiora y, después de las reparaciones imprescindibles, se hace la apertura del Colegio el 3 de noviembre de 1951. La matrícula se inicia con 30 alumnas que, día a día, iban en aumento gracias a la generosa colaboración de las antiguas alumnas que nos envían sus hijas.

La comunidad, a su llegada, fueron sorprendidas, una vez más, por la generosidad de los pozoalbenses; ya teníamos a nuestra disposición:

–        La imagen de la Inmaculada, para la Capilla

–        El Sagrario

–        Una imagen del Sagrado Corazón

–        La Niña María  y

–        bancos, alfombra, casullas y, hasta una araña, para la Capilla

Al año siguiente, 1952, además de las clases para niñas, que se impartían en el colegio, la comunidad, ante la necesidad de formación moral e intelectual en que se hallaban las jóvenes de la clase obrera, se planteó la posibilidad de prestarles alguna ayuda. Se pensó abrir alguna clase nocturna, totalmente gratuita, para jóvenes que, careciendo de medios económicos, quisieran educarse con nosotras.

En principio, la formación se reduciría, además de la moral y religiosa, que el Sr. Obispo, por prudencia, no quiso estuviera marcada en el horario, a lo más elemental, leer, escribir y labores propias de la mujer. En esta obra se interesaron todas, desde las jóvenes obreras hasta el Obispo que, finalizado el curso, quiso hacerles una visita quedando altamente satisfecho por los progresos obtenidos, tanto en lo moral y religioso como en lo cultural.

Así las cosas, parecía que la misión de la Comunidad Concepcionista, en el pueblo de Pozoblanco, había topado con la raíz más honda de la necesidad por él sentida. Sin embargo, una prueba y, de las más duras, había de experimentar la Comunidad, como fuego que purificara la calidad de su donación y entrega, tanto más sentida cuanto menos esperada.

La Srta. Mª Josefa Pozuelo y Herrero, hermana del Obispo que nos llamara a Pozoblanco, a su muerte, acaecida el año 1953 dejaba la casa, propiedad de las hermanas Pozuelo por ellas habitada, en la calle Dr. Rodríguez Blanco 18,  para fines benéficos, siempre que fuera regentada por una comunidad religiosa. Parece ser que siempre fue su deseo e intención que la ocuparan las hijas de Madre Carmen.

Su confesor, un Padre Salesiano de la Comunidad de Pozoblanco, que deseaba ver allá a las Hijas de María Auxiliadora, como colaboradoras suyas en el pueblo, inclinó la voluntad de la donante poniendo en la cláusula “ a  poder ser Salesiana”.

Todavía no se había dicho nada oficial, cuando por el pueblo corrieron rumores de que venían las Salesianas para poner un colegio en dicho edificio. Aunque el hecho no era fácilmente viable, ya que en el pueblo no había campo de trabajo para dos comunidades de apostolados afines, no obstante esto, la Comunidad, junto con una comisión de señoras, estudiaron el asunto, siendo, la opinión de éstas, salir al paso antes de que llegara la tentativa a más.

Después de varios tanteos, se pensó en organizar una Comisión, en nombre del pueblo y presidida por el alcalde, que presentara el asunto al Sr. Obispo, para que él decidiera, adelantándole que, el parecer de dicha Comisión era que debieran quedar las Concepcionistas. El Sr. Obispo, por su parte y con gran complacencia, confirmó sus deseos.

La cuestión parecía zanjada, pero ante el empeño de los PP. Salesianos hubo de llevarse el caso a Roma, para que dirimiera  la Sagrada Congregación de Religiosos.

Mientras tanto, lo que tuvieron que sufrir las Religiosas, sólo Dios lo sabe; fueron días de desconcierto y amargura. El pueblo estaba revuelto con posiciones encontradas.

Al fin, la Sagrada Congregación de Religiosos, dictó sentencia en favor de la Comunidad Religiosa que se encontraba ya en el pueblo. Las llaves nos fueron entregadas el día 16 de julio de 1953, festividad de la Virgen del Carmen.

La matrícula de ese año escolar 1953-54 aumentó considerablemente en el colegio y la clase de las jóvenes obreras disponían de la nueva casa adjudicada, un local expresamente dedicado para ellas.

Las adaptaciones y reparaciones necesarias se llevaron a cabo muy pronto; parte del mobiliario se pasó del colegio. El Patronato, por su parte, compró 25 pupitres bipersonales y la Comunidad les compró una máquina de hacer punto.

La bendición de la nueva casa “Escuela de la Inmaculada” se hizo con la mayor solemnidad, con la presencia de nuestra M. General, M. Piedad Espinal y M. Regina Arias, Vicaria General.

Las clases de estas jóvenes fueron cobrando cada vez más interés, no sólo por la dedicación de las Religiosas, sino también por la aceptación de las jóvenes; gracias a ello el aprovechamiento fue más notorio. Algunas de esas jóvenes pudieron colocarse en puestos de oficinas. El Sr. Obispo, siempre atento a la marcha de esta obra, mandó les compraran máquinas de escribir, abonando él su importe.

La marcha de la obra concepcionista en Pozoblanco era satisfactoria, no sólo en el campo de las obreras, sino también en el colegio. Ante el considerable aumento de alumnas se pensó ampliar los locales del colegio, empezando por la Capilla que, iniciada en el 35, había quedado sin terminar.

En octubre de 1960 se inaugura y se bendice solemnemente. Fue un día grande para la Comunidad. Las Religiosas que en ella estaban, saben del esfuerzo y sacrificio que supuso. También en esta ocasión, la Comunidad experimentó la generosidad del pueblo. Fueron numerosos los bienhechores que aportaron donativos para la nueva Capilla.

Con la misión llevada, en el doble campo: Colegio y clases de jóvenes, no quedaba cubierto el quehacer que a las Religiosas competía en el sector educativo, hacía unos años había surgido otra necesidad. Muchas jóvenes de los pueblos cercanos acudían a Pozoblanco para cursar sus estudios medios en el Instituto. El acoger y proporcionar a esas adolescentes y jóvenes los cuidados y atenciones propias de su edad y condición, era cada vez más urgente. Entonces se buscó la posibilidad de habilitar la casa de la calle Dr. Rodríguez Blanco, de las obreras, de lunes a viernes, fuera de sus familias.

En el curso 1973, llegaron a 40 el número de internas. Siendo cada vez mayor la atención requerida, se pensó desdoblar la Comunidad en dos más pequeñas, cada una de ellas con dedicación total a su campo de trabajo: una para el Colegio, cada vez mayor, y otra para las internas y jóvenes obreras.

Así, durante seis años, pudo mantener la congregación esa doble actividad. El número de obreras llegó a 90, distribuidas en los diferentes niveles que se impartían:

–        adquisición de Certificado de Estudios Primarios y

–        taquigrafía y mecanografía

El Colegio, gracias a la subvención del Estado, experimenta un aumento considerable en el alumnado, siendo necesaria la ampliación de aulas.

Así las cosas, las Superioras, ven cada vez más difícil mantener la doble actividad y Comunidad, por lo que después de deliberar y consultar a las mismas Religiosas, sobre cuál de las dos se debía dejar, se optó por la obra de la calle Dr. Rodríguez Blanco, cuyas llaves se entregaron al Párroco de Santa Catalina, quedándonos con el alumnado del Colegio.

Hoy, la misión concepcionista en Pozoblanco está centrada en la atención a los ocho grados de la Enseñanza Primaria y Preescolar, con un total de 400 alumnas; en el trabajo pastoral con los jóvenes del Instituto, de los cursos BUP y COU y la dedicación a los numerosos grupos del MEJ, con un total de 141 alumnas, ayudadas, en estos últimos, por antiguas alumnas.

Desde estas páginas queremos agradecer a las Religiosas que, a lo largo de los años, desde 1899, han colaborado, con su presencia y trabajo, en la misión iniciada por nuestra Madre Fundadora en nombre de la Iglesia. En especial, a las que han conducido como Superioras, la Comunidad y Misión de la Congregación:

            M. María Hualde Landa                                1899-1905

            M. Concepción Espiga Vivar                                    1905-1909

            M. Loreto Muru Cotrina                               1909-1911

            M. Montserrat Esteban Gadea                      1915-1924

            M. Victoria Torralba Silanes                        1924-1933

            M. Salud Figueras Mestre                             1933-1936

            M. Caridad Escudero Herrero                       1951-1952

            M. Concepción Gutiérrez Poza                     1952-1955

            M. Covadonga Gutiérrez Riaño                    1955-1961

            M. Rosario Postigo Pinela                            1961-1964

            M. Micaela Artázcoz Loperena                    1964-1967

            M. Margarita Blanco Landeras                     1967-1970

            M. Pilar López Madueño                              1970-1973

            M. Vicenta García Sanmartín                                   1973-1976  R. Internado

            M. Angeles Fernández García                      1974-1979

            M. Henar Yubero Soto                                  1976-1978  R. Internado

            M. Concepción Gutiérrez Poza                     1979-

                                                           Pozoblanco, marzo de 1984

Anuncios