Formación

“Jesús llama a los apóstoles por su nombre, hace con ellos una comunidad que da testimonio ante el mundo de amor mutuo, y se dedica pacientemente a su formación, para enviarlos a continuar la misión. Así, la Congregación, a través del itinerario formativo concepcionista, ayuda a cada hermana a vivir la consagración a Dios, en el seguimiento de Cristo al servicio de la misión…La formación es un proceso de crecimiento y maduración de todos los aspectos de la persona y dura toda la vida…El proceso formativo tiene diversas etapas que contribuyen a integrar, libre y generosamente, nuestra personalidad en función de la misión y del carisma concepcionista” (CC. 77,78) 

FORMACIÓN INICIAL
        Es una etapa que puede durar de 5 a 7 años. Comprende varias etapas:

Postulantado: es una etapa previa al Noviciado. Puede durar de seis meses a dos años. Es un tiempo de preparación y transición de una vida que se deja a otra que se desea; tiempo de afianzamiento en la vocación y adaptación progresiva a la vida religiosa comunitaria.

Noviciado: es un período de iniciación a la vida religiosa en la Congregación. Esta etapa formativa dura dos años. En nuestro Instituto, el primer año es el precrito por el Derecho universal, y se debe vivir todo él en la Casa Noviciado. Durante el segundo año las novicias pueden tener períodos formativos apostólicos en otras casas de la Congregación.

Juniorado: es una etapa formativa sistemática, que se extiende desde la primera profesión hasta la profesión perpetua. Es un periodo de profundización y personalización de la vida religiosa, y de integración paulatina en la vida comunitaria y apostólica. Dura cinco o seis años, una vez realizada la Primera Profesión. Durante este tiempo se tienen votos temporales. Los dos primeros años se realizan en la casa juniorado, dedicados fundamentalmente a la formación teológica y pastoral. Los años siguientes, la juniora continúa su formación y puede ampliar su capacitación profesional. Antes de la Profesión Perpetua, acto de gran trascendencia por el que la religiosa se consagra a Dios para siempre, tendrá un tiempo suficientemente amplio de preparación específica, libre de las ocupaciones habituales. Durante él, la juniora realizará el mes de ejercicios espirituales.

FORMACIÓN PERMANENTE
 

La vitalidad, unidad y fidelidad de la Congregación, dependen en gran parte de la formación de las hermanas. La Congregación elabora las líneas esenciales del programa de formación a nivel general, de modo que promueva su unidad y lleve a una continuidad y coherencia entre el proceso de formación y las actitudes de vida. La responsabilidad personal exige a cada hermana aprovechar los medios ordinarios de formación. Como medio privilegiado de formación, después de unos diez años de profesión perpetua, todas las hermanas participan en un curso de renovación espiritual a nivel internacional, que favorece la relación intercultural y un mayor conocimiento de la Congregación, y ayuda  a revitalizar la vocación y el impulso apostólico. (CC. 105)

Seamos como aljibes que se llenan, por el estudio y la oración, de ciencia y virtud para después repartirlas”    

                                                                                                                                                                       (M. Carmen Sallés)

Puedes encontrar numerosos recursos para la formación y celebraciones religiosas de las comunidades haciendo clic aquí.

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